COLECTIBLOG

Este blog nace para que cuenten sus historias quienes han sido parte de la Semana Negra. 23 años dan para muchas anécdotas, para muchas sensaciones. Escritores, libreros, periodistas, dibujantes de comic, editores y muchos más cuentan aquí su Semana Negra, ésa que en ocasiones el público no conoce y que merece también compartir.
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11.7.10

Despego a duras penas...: Diego García Cruz

Despego a duras penas un ojo y entreveo la hora en el móvil, que no deja de sonar. Las 10:40. Bien, hoy voy sobrado de tiempo.

Veinte minutos más tarde, duchado y más o menos presentable, acabo de engullir una tostada en la barra del Don Manuel mientras a mi alrededor se produce el primer estallido de energía del día: el director acaba de entrar y los periodistas siguen ya su estela camino de la rueda de prensa. Hoy tocan 4 autores, así que va a ser larga.

La mesa está ya cubierta de micros, y los ojos curiosos de un par de cámaras nos vigilan mientras nos sentamos. Paco I. Taibo II se lanza, casi sin solución de continuidad, a presentar a los invitados y a mí, como siempre, me cuesta no reírme en ocasiones mientras trato de traducir al oído del invitado la incontenible verborrea del director. En ese preciso momento sé que va a ser un buen día…

Dos horas más tarde salimos a de nuevo a la luz del sol y veo multitud de rostros conocidos enzarzados en intensas conversaciones y a un par de novatos que empiezan a soltarse y a tener menos cara de perdidos. Vuelvo a sonreír y acabo sentado en una mesa en la terraza, charlando a la vez sobre Julio Verne, Sheridan LeFanu y el juego del Barça.

Gravito hacia alguno de los sospechosos habituales y a la media hora estamos comiendo en una mesa multitudinaria, envueltos en una intensa cacofonía de títulos de novelas, análisis sociológicos improvisados, teorías descabelladas y gritos a la camarera. El café tarda en llegar y lo abandono a su suerte mientras me dirijo hacia el trenecito.

A eso de las 17 llego al recinto, que empieza a desperezarse. Me dirijo a la carpa y me preparo para la primera charla de la tarde. Una hora y media y dos Pepsis después tengo la sensación de que entiendo un poco mejor el origen y desarrollo de Mayo del ’68. Gran orador el que acabo de traducir, de los que te dejan con buen sabor de boca…

Remoloneo un poco y me quedo a escuchar un debate sobre autómatas contra zombies en la novela histórica ambientada en el mundo del deporte (o algo así) y aprovecho la media hora que tengo libre hasta la siguiente mesa redonda para ir a comprar el par de tebeos localizados el día anterior en un puesto un poco alejado. La tarde sigue su curso y me lleva a sentarme junto a uno de los grandes de la novela de fantasía. Acabo un poco cansado y aprovecho para quedarme un rato a solas y relajarme en medio de la multitud que me arrulla como la corriente de un río. Hay que reponer fuerzas, que hoy cenaré en el recinto y asistiré a medianoche a la velada de poesía. Cuando termine, claro, caerán un par de copas o tres…

Las cinco de la mañana me sorprenden entrando sigilosamente en la habitación, tratando de no despertar al periodista francés con quien la comparto y que ronca ya plácidamente y a pierna suelta. Está a punto de acabar otro día más, un día único, un día cualquiera en la Semana Negra…